Según la Conferencia Mundial de Protección del Juego, para los Casinos el 2007 fue uno de los peores años en cuanto a robos efectuados por empleados de casinos. Un ejemplo de ellos fue una estafa mediante la que tres empleados del casino Orleans en Las Vegas presuntamente robaron más de $1 millón de dólares.
Millones de dólares pasan día a día por las arcas de los Casinos, lo que los vuelve un objetivo tentador para tramposos e incluso para el personal de las casas de juegos.
Hasta ahora, los casinos solían depender de las cámaras de vigilancia y de los supervisores de juego para vigilar la conducta de los jugadores, pero han recurrido a tecnología más nueva para ayudar a parar a los estafadores.
La nueva medida de vigilancia consta de un software – colocado en cada mesa de apuesta- que escanea todos los movimientos que el jugador hace desde el momento en que entra al casino clasificándolo en apostador nuevo o jugador asiduo. Dicho software alerta al casino sobre eventos inusuales: introducción de mazos previamente mezclados en una mesa de bacará, conteo de cartas en el blackjack, introducción de fichas en la ruleta una vez la bola haya caído en un número, etc.
Otra medida que ya está en vigencia es la de reducir lo máximo posible la cantidad de dinero en efectivo que circula en el casino. Las máquinas tragaperras ya funcionan bajo este concepto: éstas pagan cupones canjeables en la caja del casino. También se puede rastrear -mediante sofisticadas fichas de identificación por radiofrecuencia- cuánto dinero lleva apostado un jugador y cuánto planea apostar teniendo en cuenta el efectivo que lleva en su bolsillo. La tecnología facilita escanear a los empleados para detectar fichas hurtadas.
La tecnología anti tramposos se hace cada día más fuerte en las casas de juego.
Fuente: Artículo originalmente publicado en Mediagambling
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